VIH y Testosterona

El hipogonadismo es una alteración endocrina frecuente en varones con infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), y conlleva reducción de la funcionalidad y la cantidad de masa muscular, pérdida de masa ósea, disfunción eréctil y depresión.
El efecto combinado de hipogonadismo, lipodistrofia y alteraciones en la síntesis de adipocitocinas favorece la aparición de resistencia insulínica, alteraciones en el metabolismo hidrocarbonado, disfunción endotelial y arteriosclerosis.
La clínica del hipogonadismo es inespecífica y los cuestionarios, solo ayudan a orientar el diagnóstico. La determinación de testosterona libre es la prueba de elección para detectar hipogonadismo en varones infectados por el VIH y dada sus implicaciones clínicas debería determinarse de forma periódica en estos pacientes.
El tratamiento hormonal sustitutivo debe ofrecerse sólo a pacientes con valores de testosterona libre por debajo de la normalidad y una vez descartadas causas reversibles.

Alteraciones hormonales:

La hormona luteinizante (LH) se ha encontrado dentro de la normalidad y sin diferencias significativas entre los controles sanos y los diferentes estadios de la enfermedad.

También se ha encontrado aumentada a lo largo de la evolución, con una diferencia que no es significativa en pacientes VIH+ asintomáticos frente a los controles sanos , y sí que lo es en varones homosexuales con SIDA frente a varones homosexuales sanos y en todos los estadios de la enfermedad con respecto a controles sanos.

En algunos trabajos la LH se ha encontrado disminuida en el 18% de los varones con hipogonadismo e infección por el VIH. En algunos casos, el origen era hipotalámico al producirse un aumento de la LH después del estímulo con LHR.

La hormona folículoestimulante (FSH) plasmática basal se ha encontrado dentro de la normalidad, con tendencia a presentar cifras más altas según avanza la enfermedad. El aumento se ha encontrado significativo en todos los estadios o solo en el estadio con SIDA, con respecto a los controles sanos.

En varones homosexuales con SIDA, el aumento es significativo con respecto a varones homosexuales sanos. Este incremento de la FSH nos estaría indicando una insuficiencia de los túbulos seminiferos del testículo.

La masa muscular:

En un estudio realizado en varones hipogonádicos con síndrome de caquexia, las gonadotropinas se encontraban normales en un 70%, lo que indicaría un mecanismo central, a nivel hipotalámico y/o hipofisario. En el otro 30% tenía las gonadotropinas elevadas, indicativo del origen testicular de la insuficiencia.

La testosterona, puede ser beneficiosa en el tratamiento de la pérdida de peso en personas infectadas por el VIH. Una de las funciones de la testosterona es ayudar a construir músculo y evitar la osteoporosis. Se ha demostrado que la testosterona aumenta la masa muscular y la masa corporal magra en hombres deficientes en testosterona.

La estimulación con la hormona liberadora de las gonadotropinas (GnRH) produce aumentos significativos de LH y de FSH en los pacientes VIH+ asintomáticos y en todos los estadios de la infección con respecto a los controles sanos.

También aparecen respuestas normales de las gonadotropinas en los pacientes VIH+ con gonadotropinas normales y respuesta normal y aplanada en raros casos de varones con hipogonadismo hipogonadotrópicos.

Así mismo se han descrito aumentos, cuando basalmente estaban disminuidas, lo que indicaría una disfunción hipotalámica.

Todos estos resultados se relacionan con la existencia de una insuficiencia testicular primaria y una disfunción hipofisaria o hipotalámica.

La disfunción hipotálamohipofisaria podría ser debida a la afectación directa por el VIH, a una infección oportunista o a la acción de citocinas liberadas por las células del sistema inmune, durante la progresión de la enfermedad.

La grasa corporal:

Uno de cada cuatro afectados por el VIH sufre lipodistrofia, una enfermedad provocada tanto por el propio virus como por el tratamiento y que consiste en una distribución anormal de la grasa corporal, que llega a ser un estigma añadido para las personas que la sufren.

Aunque con diferente intensidad, todas las combinaciones de fármacos antirretrovirales pueden estar relacionadas con la aparición de lipodistrofia

El papel de la testosterona en la sensibilidad a la insulina en la lipodistrofia del VIH también se ha propuesto, ya que varios estudios han demostrado que los niveles bajos de testosterona sérica se correlacionan no sólo con la acumulación central de grasa, sino también con mayores niveles de insulina

Se puede prevenir, en especial la lipoatrofia, optando por, otros tratamientos combinados, si es posible y siempre valorando con el médico otras alternativas terapeúticas. Empiezan a conocerse factores que predisponen a sufrirla y que, en parte, ayudan a predecir si una persona tiene más probabilidades de desarrollarla que otra. Además, a menudo, también se traduce en niveles altos de grasa en sangre (triglicéridos y el colesterol) o bien en niveles altos de glucosa en sangre.

 
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