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Dr.Cunill

EL GÉNERO y PATRONES MENTALES

By: | Tags: | Comments: 0 | marzo 17th, 2018

Partiremos de la premisa demostrada científicamente de que hay diferencias condicionadas por la anatomía del cerebro y por la exposición a diferentes hormonas que determinan que de algún modo sean distintos los modelos cognitivos (perceptivos y de procesamiento de la información), emocionales y tal vez pulsionales entre sexo femenino y masculino.

Se sabe que la exposición prenatal del cerebro del feto a los andrógenos (hormona masculina) a una edad crítica de la gestación, puede masculinizar irreversiblemente la conducta postnatal del individuo. La mayor concentración de receptores para esta hormona se encuentra en el hipotálamo, núcleo del cerebro que controla la reproducción y la conducta sexual.

El dimorfismo sexual:

La conducta se puede clasificar en cuatro categorías amplias, según el género:

-Identidad sexual nuclear: identificación fundamental del Yo como hombre o mujer.

-Conducta de género: que implica la participación en actividades estereotípicas de tipo masculino o femenino.

-Orientación sexual de género: que se refiere a la elección de una pareja de uno u otro sexo.

-Diferencias cognitivas: diversidad en las habilidades cognitivas.

Las mujeres tienen mayores conexiones entre el hemisferio cerebral izquierdo (predominante en los diestros) y el hemisferio cerebral derecho, a través de una estructura intermedia denominada cuerpo calloso, constituida por axones neuronales. Esto permite que haya una mayor interacción entre ambos hemisferios y les otorga a las mujeres una mayor capacidad verbal, agudeza auditiva e intuición.

En el hombre los hemisferios cerebrales se encuentran mas separados, lo que conlleva que tengan mayor habilidad para el pensamiento abstracto y visualización espacial, resuelven en términos generales mejor los problemas técnicos, pero por la contra son incapaces de atender a varias tareas simultáneamente.

Aunque el núcleo nervioso de la amígdala, en el sistema límbico es de mayor tamaño en el hombre, en este caso también las conexiones son diferentes (mas numerosas en la mujer) y les confieren a ellas una mejor respuesta emocional y de empatía. Este núcleo también guarda una relación con la agresividad, aunque este impulso así mismo esta influenciado por la testosterona (el andrógeno más potente, después de la dihidrotestosterona). En cualquier caso la amígdala coordina las acciones de los sistemas endocrino y nervioso autónomo involucradas en las emociones.

Podemos establecer las siguientes diferencias psicológicas entre los sexos, determinadas biológica y socialmente:

El hombre tiende a pensar globalmente, la mujer se detiene más en detalles y matices.

La mujer selecciona el conocimiento más valioso, el hombre tiende a ser más creador y constructor.

El hombre piensa y actúa más independientemente y la mujer desea contar con las sugerencias de otros.

La mujer es más autocrítica consigo misma y el hombre tiende a estar más satisfecho de su propio rendimiento.

El hombre persigue más el status y la prosperidad y la mujer antepone a ello la familia.

La mujer valora más las relaciones interpersonales y el hombre necesita lograr metas concretas.

El hombre soporta peor el dolor y los trabajos monótonos, las mujeres enferman menos pero se preocupan más por su estado de salud.

Es evidente que este diferente modo de procesar la información y responder al estímulo puede en ocasiones dificultar o no facilitar la comunicación, en consecuencia siguiendo a Guillermo de Occam (filósofo del siglo XIV) lo que no se puede hacer con pocos medios, difícilmente se hará con muchos, lo cual vale decir que nos conviene buscar las explicaciones más simples que resulten adecuadas, lo que se conoce como la navaja de Occam, en sentido figurado”.

En consecuencia posiblemente debamos buscar matizar la teoría de la comunicación humana después de Paul Watzlawick (psicoanalista austriaco del siglo XX, que la formuló a mediados de los sesenta del siglo pasado), según sea nuestro interlocutor, interactuante o pareja, para optimizar la buena comunicación en las relaciones humanas y evitar las confusiones en que podríamos incurrir, que aunque paradójicas no son infrecuentes.

Todo lo anterior resulta aún más difícil si se tiene en cuenta que entre un 15 al 20 por ciento de los hombres tienen un cerebro de “tipo femenino” y cerca del 10 por ciento de las mujeres tienen un cerebro de “tipo masculino”, con lo cual un primer contacto puede resultar engañoso para “entender” las claves del modelo a seguir para facilitar de esa forma según quien tengamos delante facilitar la comunicación.

Según a quién nos dirigimos en nuestro esfuerzo por transmitir un mensaje o de quien somos receptores deberíamos primar dependiendo de la circunstancia por ejemplo: independencia frente a comprensión (en el sentido de sentirse comprendido), dar consejo o anteponer asumir un compromiso, etcétera.

Conclusiones:

Como conclusión es importante destacar que la biología no es inmune a los estímulos sociales. Por el mismo motivo hombres y mujeres se comunicarán mejor si tienen la cultura, sin condicionantes sociales, que potencien sus capacidades sin importar a que sexo pertenecen.

Lo que de la misma manera nos parece fundamental es tener en cuenta los determinantes psicobiológicos de cada género que van a derivar en estilos de comunicación y comportamiento diferentes cuyo conocimiento de antemano nos facilitará una mayor comprensión del otro y una mejor cooperación con el otro.

Si ignoramos que en lo primordial somos iguales o en otros aspectos nos parecemos, pero que también hay algo innato sea tanto genético u hormonal que nos hace algo distintos a ambos géneros psicológicamente, opinamos que esto no se debe obviar. Los publicistas lo tienen en cuenta, porqué no tenerlo en consideración a nivel cotidiano ya sea laboral o doméstico.

Hay crisis en la comunicación en general a ello contribuye la anomia(la pérdida de los vínculos sociales, según Durkheim)) de la gran ciudad y la avalancha de información de la post modernidad y relativización de la verdad, después de Derrida o las jeraquías después de Foucault. Sin embargo podemos hacer un esfuerzo a nivel de grupo, familia o pareja, evitando los numerosos desencuentros y malentendidos que con frecuencia se producen, en parte al menos dado que no tenemos en cuenta las diferencias biopsíquicas constitucionales de ambos sexos.

¿Es la crisis de la pareja real?, ¿es un mal inevitable de nuestro tiempo?, o generalmente obedece a un problema de comunicación con efecto en cascada, en cuya relación se van acumulando los agravios, hasta llegar a tener cada componente su propia lista, cuando se confrontan ambos miembros, (lo que ocurre no pocas veces), se aprecia que lo que ha ocurrido es un defecto en la comunicación, cada uno ha interpretado la información verbal o corporal a su manera y generalmente erróneamente.

Todas las especies animales se comunican, en el caso humano el lenguaje, lo hace más complicado y a veces puede ser tan sutil como emplear metáforas y cada significado tiene su significante y no siempre estamos seguros de lo que deseamos, por eso al menos es importante que haya una buena comunicación, teniendo presente que hay dimorfismo, nos guste o no.

Por último, nuestra recomendación, es evitar siempre, una discusión de tipo simétrico, lo que nos llevaría una escalada en espiral sinfín, ya que ambos van a esgrimir argumentos similares. Se debe optar por un modelo complementario, que facilite el acercamiento y crecimiento personal,en que predomine la empatía.

fuente: www.dietetika.com

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