Fármacos en el Tratamiento de la Obesidad

Fármacos en el Tratamiento de la Obesidad

-Resumen:

La «píldora para adelgazar» ha sido y sigue siendo el sueño dorado de todos los enfermos que luchan infructuosamente contra la obesidad. Como tal, esta píldora no va existir nunca; frente a ella, lo que está perfectamente admitido es el tratamiento con medicamentos de la obesidad en el contexto de un abordaje múltiple, que incluye la modificación de los hábitos dietéticos y de actividad física.

-Desarrollo:

El perfil clínico del paciente obeso varía ampliamente: algunos presentan ansiedad por la comida, mientras que otros refieren un claro incremento del apetito y tiene incluso comportamiento bulímico; en estos casos resultaría de interés el uso de sustancias que proporcionaran un incremento de la saciedad.
En otros casos, la actitud sedentaria conduce a una disminución del gasto calórico y aun incremento de la grasa corporal, por lo que sería eficaz estimular el gasto térmico para disipar la energía no consumida. Por último, hay otros en los que el fármaco tiene la misión de disminuir la oferta alimentaria, interfiriendo con la absorción de las grasas.
Con todo, el fármaco ideal sería aquel que cumpliera las siguientes condiciones:
-Producir una pérdida de peso dependiente de la dosis a expensas del componente graso y sin afectar a otros tejidos del organismo.
-Mantener la reducción del peso perdido a largo plazo.
-Estar exento de efectos secundarios, incluso en tratamientos prolongados.
Han sido retirados del mercado distintos fármacos comercializados para el tratamiento de la obesidad, debido a sus efectos secundarios y a la falta de eficacia clínica en tratamientos prolongados. Entre ellos se encuentra:
Fentermina, dietilpropión y fenproporex, cuyo mecanismo de acción consiste en favorecer la liberación de noradrenalina y dopamina de la terminación presináptica.
Fenfluramina y desfenfluramina, con un mecanismo de acción facilitador de la liberación presináptica de serotonina.
La sibutramina, sustancia que, mediante un bloqueo de la recaptación de serotonina y noradrenalina, ejerce una acción doble aumentando la saciedad y estimulando la termogénesis, con el consiguiente incremento del gasto energético.
Conocemos también el poder saciante de la fibra y la potencia, en cuanto a pérdida de peso, de fármacos antidepresivos, como fluoxetina, paroxetina y sertralina.
Sin embargo, en los últimos años se ha enriquecido nuestra farmacopea con tres nuevos productos: el Orlistat, fármaco que impide la absorción de grasas mediante un bloqueo de la lipasa pancreática,(enzima necesaria para que las grasas sean absorbidas) de modo que se absorbe un 30 % menos de la grasa ingerida.
Prácticamente no se absorbe el producto con lo cual no interfiere con otro tipo de medicación, no obstante se debe seguir una dieta equilibrada y no rica en grasas, tomarlo antes de las comidas y la dosis puede ir de 60 360mg diarios según tolerancia.
Otro medicamento es Mysimba, que es una combinación de dos fármacos, naltrexona (antagonista receptor opioide) y bupropion (antidepresivo inhibidor de la recaptación de dopamina y noradrenalina).Ambos fármacos actúan a nivel del sistema nervioso central inhibiendo el apetito y aumentando la sensación de saciedad.
Están indicados como tratamiento de la obesidad en adultos, siempre junto a dieta y ejercicio, cuando no se logra alcanzar los objetivos de pérdida de peso con las medidas habituales de cambio de estilo de vida.Se administra en forma de pastilla oral 1 o 2 veces al día.
La indicación se define según indice de masa corporal (IMC). El calculo del IMC es: Peso (Kg) / talla² (m). Se recomienda para: Personas con obesidad, definida según un IMC de 30 o más.
Personas con sobrepeso definido según un IMC de entre 27 y 30 y que además presenten complicaciones relacionadas con el exceso de peso, como diabetes, hipercolesterolemia o hipertrigliceridemia, hipertensión arterial o apnea obstructiva del sueño.
Al Mysimba se ha unido ahora el Saxenda, cuyo principio activo es la liraglutida. El fármaco es fabricado por los laboratorios Novo Nordisk. En realidad, la liraglutida ya estaba aprobada en Europa para el tratamiento de la diabetes tipo 2, aunque a una dosis más baja: 1,8 mg., frente a los 3 de su aplicación como adelgazante.
Es un análogo de las incretinas, por lo que actúa de la misma forma que las incretinas naturales que son liberadas por las células del intestino en respuesta a la ingesta de alimentos.
Pertenece al grupo farmacológico de los análogos del péptido similar al glucagón tipo 1 (glucagon like peptide-1=GLP-1), compartiendo muchas características con otros fármacos de este grupo, como la exenatida.
Estimula la liberación de insulina por el páncreas y disminuye los niveles de glucosa en sangre, favoreciendo también la pérdida de peso.
Para su utilización es necesaria una receta médica. En principio, estará indicado para adultos obesos, con un IMC mínimo de 30, o de 27 si se tienen otros factores de riesgo, como diabetes tipo 2, exceso de colesterol o hipertensión.
Además, y como es habitual en este tipo de fármacos, su indicación se hará junto a una dieta hipocalórica y ejercicio físico.
La liraglutida tiene el efecto de disminuir el apetito y aumentar la sensación de saciedad, con lo que se supone que se comerá menos con un esfuerzo menor.
En un estudio sobre 5.800 personas demostró que se conseguían pérdidas de peso importantes utilizando el fármaco, en comparación con el uso de un placebo, utilizando ambos conjuntamente con dieta y ejercicio.

La cantidad de Saxenda que debe utilizar cada semana, vía subcutánea. Normalmente, se le
indicará que siga la siguiente tabla.
Semana y Dosis inyectada
Semana 1: 0,6 mg una vez al día
Semana 2: 1,2 mg una vez al día
Semana 3: 1,8 mg una vez al día
Semana 4: 2,4 mg una vez al día
Semana 5: en adelante 3,0 mg una vez al día

Una vez alcanzada la dosis recomendada de 3,0 mg en la Semana 5 de tratamiento, siga utilizando esta dosis hasta que finalice el periodo de tratamiento. No aumente más la dosis.
Ninguno de los fármacos anteriormente citados tiene un efecto secundario negativo sobre la función sexual o que puedan provocar disfunción erectil o una disminución de la líbido, esto es importante, ya que según sabemos más del 50% de los obesos sufren algun tipo de estos trastornos..
En conclusión no existe el medicamento ideal y es fundamental el compromiso del paciente para cambiar de hábitos dietéticos, contando con el apoyo del equipo médico y la familia, modificar el estilo de vida y no hacerse la ilusión de que una vez conseguido el objetivo, se puede volver a comer como tanto como antes, sin modificar la conducta.

 
Comparte:
EnglishFrenchSpanish